miércoles, 26 de octubre de 2011

No estaba enferma


Todo empezó cuando era pequeña. No tenía ganas de comer, mis padres me obligaban y yo lloraba y lloraba.

Me llevaban al médico. Me hicieron unas pruebas y me dijeron que era celíaca. Al principio me sentí diferente, rara, y no me gustaba, pero me di cuenta de que no era nada malo y a nadie le importaba.

Empecé a comer cosas sin gluten y a encontrarme fenomenal. La verdad, ¡es un aburrimiento ir a los cumpleaños y ver esas tartas y pastelitos tan deliciosos...! Pero, está genial encontrarse bien.

Ana LE

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